NUNCA TE OLVIDAREMOS
Empiezo por una persona que nos ha dejado hace una semana.
Una persona a la que admiro y le tengo mucho aprecio, aunque ya no estés con nosotros. Hombre de reuniones familiares y de risas contínuas.
Me acuerdo de todos los momentos vividos ¡cuántas risas nos hemos pegado en el campo de la yaya!
Aquél moreno de playa. Te encantaba caminar y disfrutar de la naturaleza, pero sobretodo, te gustaba juntar a toda la família y hacernos feliz, y la verdad que nos lo hiciste hasta el último momento.
Tuve la delicadeza de reir en el tanatorio, hechar un suspiro al aire y decirle a mi abuela que te estarías riendo de nosotros por la que habías armado, por fin nos habías juntado a los más allegados, aunque fuera por una desgracia juntarnos de esta forma, sé que estés dónde estés seguirás riéndote de cumplir uno de tus deseos después de no haber estado ya con nosotros.
Pero en parte, faltabas tu, en alma presente.
Faltaba tu sonrisa (aquella carcajada que parecía que te fueras a atragantar en cualquier momento) y el hacernos reír por cualquier cosa.
Este año, floreció el cerezo más que nunca, cuándo tu aun estabas en el hospital, y salieron unas cerezas enormes y rojas al más no poder.
Entonces mi abuela me recordó cuándo venías al campo, te gustaba ir al cerezo e incharte a comer pizca a pizca, cogiendo la fruta del árbol. Comías cerezas a todas horas y disfrutabas de la naturaleza, del sol y de tus paseos perdidos por cualquier camino.
La última vez que te vi, fué llevandote a la estación de autobuses.
Aquél día había llovido y entraste al coche de Juan Antonio con los zapatos llenos de barro.
Nos quedemos tomando un café en la cafetería de la estación, esperando que se hiciera la hora y hablando de los temas más comunes que suele hablar toda la gente. Quién diria que esa iba a ser la última vez! Pensaba volverte a ver, pues quién imagina que será la ultima vez que te veremos...
Cuándo te fuiste y subí al coche había visto que la moqueta estaba enfangada y no me quedó más remedio que limpiarla.
Nunca perdimos las esperanzas, hasta que todo se fue complicando.
Últimamente las cosas no íban muy bien y el abuelo iba cada semana a verte y a traerte aquellas cerezas que te hubiera gustado comer este año. Te traía también gazpacho y ciruelas. Me dijeron que hacías un gran esfuerzo por hacer sentir bien a la gente de tu alrededor, pese a tus dolencias y tu malestar.
Jamás te dijeron qué era lo que realmente iba a ser de tu futuro, pero tú solo lo supiste o te lo imaginaste, tú desafiaste al ciclo de la vida porque así fue tu deseo.
Soñabas con volver al campo cuándo te mejoraras y realmente, sabíamos que no íbas a mejorar y que esto no hacía más que empezar.
Deseabas con todas tus fuerzas venir a vernos cuándo estuvieras mejor y salieras del hospital, mejorarte entre la família y entre lo que deseabas, volver a Reus.
No pudo ser, pero ahora eres libre y puedes venir cuántas veces quieras a vernos.
Te imagino debajo del cerezo, como aquél día,comiendo cerezas y con una sonrisa de oreja a oreja.
Desde pequ´ña te llamé padrino, pese a ser el de mi madre y no el mío, pero como siempre te dije, eras el padrino de todos y seguirás siéndolo.
Tu amiga en el tanatorio me dijo que habías sido un patrino para todos, porque te habías comportado bien con todo el mundo y siempre ofrecías todo lo que tenías a la gente.
Y las comidas! Las grandes comidas familiares que hacíamos y siempre nos organizabas en Galícia y cambiabas el día para que pudiéramos coincidir! Todos juntos, como siempre te gustaba, porque era muy difícil reunir a toda la família en un solo día.
Sencillamente me faltan líneas para escribir mil historias y recuerdos sobre tí, pero me los guardo en mi cabeza, porque sé que no se van a borrar nunca de ahí.
Quiero decirte que te queremos mucho y cuides de la família, sobretodo de los abuelos.
Nos veremos un día. El cielo es enormemente grande y espero que nos recibas con un gran banquete de los tuyos y una sonrisa de oreja a oreja.
28/05/09 Nunca te olvidaremos,Padrino.